El papel de la doula en la maternidad

Foto de Romi embarazada

La energía es sinónimo de vibración. Los pensamientos, las palabras y acciones son formas de comunicar nuestra energía la cual influye en nuestros ritmos internos.

No es casualidad que nuestro corazón se acelere ante algunas emociones, que están también estrechamente ligadas con la producción de nuestras hormonas. Somos seres integrales: mente, cuerpo y corazón. La conexión se mantiene establecida a través de nuestra respiración, invisible ante nuestros ojos, pero esencial para estar en el cuerpo, aunque nuestra mente divague. Mientras estamos con vida, conscientes o no, seguimos respirando. 

La mujer, por naturaleza, tiene la capacidad de gestar, algo que ocurre sin que tengamos control consciente de ello. Sólo a través del conocimiento de nuestro cuerpo podemos detectar cambios que nos hacen sospechar un posible embarazo: pezones sensibles, ausencia de la menstruación, náuseas, entre las sensaciones más comunes. Algunas dudamos hasta hacernos la prueba, otras lo sabemos casi de inmediato. Saberlo desde adentro, comprobarlo con un test, todo depende de la atención que prestamos a nuestro interior. De la conexión que tenemos con nuestro cuerpo. 

El inicio de la gestación, es casi como respirar, un acto fisiológico natural e involuntario. 

¿Y respirar de forma inconsciente no es sinónimo de estar ausente?

Vivir con consciencia es una elección diaria que requiere de prácticas constantes y cambiantes, pues la mente fácilmente se acostumbra a los procesos que repetimos hasta automatizarlos. Pronto lo desconocido se vuelve conocido y entramos a una zona de confort esa que tanto le encanta al ego-identidad, por lo que nos cuesta aún más abandonar, pero que conscientemente podemos aprender a descubrir a través del autoconocimiento. 

¿Y cómo re-aprendemos a escuchar nuestras voces internas y a diferenciar unas de otras?, esas que tan fácilmente de niños podíamos seguir, reconociendo los susurros del alma que nos da señales internas a través del cuerpo, los sueños, las sensaciones, los sentidos; y también externas a través del universo, porque el alma está conectada con el todo. Por eso es tan importante lo que siempre resalta Danah sobre “prestar atención”. 

La maternidad es una oportunidad, una llave que reabre puertas y habilita puentes para reconectar más fácilmente con la esencia, la verdadera pureza de nuestro ser. A través de los cambios hormonales nos encontramos más vulnerables y es en este estado que nuestras heridas no sanadas pueden volver a sentirse a flor de piel, puede que sea durante el embarazo, pero más comúnmente durante el puerperio. Es nuestra elección ver y reconocer esas heridas, así como los propios errores; si así lo decidimos estamos aprovechando oportunidades de crecimiento. Crecemos al reconocer las heridas, crecemos al sanarlas en la medida de lo posible, crecemos al entender que esas heridas son parte de nuestra identidad, mas no así de nuestra alma. Por eso el valor de vivir con consciencia: es ser fieles a nosotras mismas actuando desde el corazón y no desde las heridas. Y es que la elección de pasar por la puerta, de cruzar el puente, depende de cada una; pues es un camino que no es fácil tomar, pero que es sinónimo de vivir íntegramente. 

Si decidimos cruzar, tengamos siempre presente la autocompasión y muy en cuenta el autocuidado, así como también la confianza en nosotras mismas y nuestros procesos, y por último pero no por eso menos importante, aprender a aceptar todo lo que no podemos controlar.

A raíz de mi propia experiencia, la cuál podéis escuchar en el tercer episodio de nuestro podcast, y del acompañamiento de Danah en mi proceso, así como el de otras alumnas madres que ella ha tenido, hemos abierto el espacio de Círculo de Maternidad en Rutina y Ritual. Esto me ha inspirado a formarme como doula para acompañar a las mujeres en sus diferentes etapas de maternidad, pues aún cuando tenemos el instinto para el cuidado de esa nueva vida que se está gestando, nos necesitamos como tribu para apoyarnos y ayudarnos entre nosotras. No merecemos olvidarnos de nosotras mismas. 

¿Qué hace una doula?

El papel de doula se basa en el acompañamiento, apoyo y aporte de información siempre que sea necesario, respetando las decisiones de la madre o futura madre en todo momento. Es una forma de maternar a la madre, un sostén emocional e informativo sobre el cual apoyarse. La doula posee conocimientos básicos para proporcionar herramientas que fomenten el bienestar de la madre en todas sus etapas: gestación, parto, postparto, lactancia, duelo. Esta ayuda se extiende a la pareja, en caso de que así lo desee.  Es importante aclarar que la doula no interfiere con el rol de los ginecólogos ni de las matronas, es más bien complementario. 

La importancia de la doula

Vivir nuestros procesos y diferentes etapas de la maternidad de forma consciente es lo que nos permite recorrer nuestro camino con propósito, aprendiendo de nosotras mismas y nuestros hijos.

Nos acompañamos y nos reconocemos en el reflejo del otro mirándonos(le) con compasión. He aquí la importancia de la doula, vivir el proceso más conscientes y acompañadas desde el autoconocimiento y autocuidado. 

Si te gustaría saber más al respecto o contar con nuestro acompañamiento, puedes ponerte en contacto con nosotras a través de nuestro email: rutinayritual@gmail.com

Vamos cada una en su camino, siempre acompañadas.

Te abrazo,

 Romi 

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