Rutinas de Invierno, Ritual de Solsticio

*Si prefieres escucharnos hablar sobre este tema en nuestro Podcast, haz click AQUÍ.

Rutinas de Invierno

El invierno llega este año el 21 de diciembre, fecha en la cual el hemisferio norte tendrá la noche más larga del año para inaugurar el período más frío del mismo, mientras que en el hemisferio sur ocurre lo contrario, que no es más que lo opuesto de lo mismo: el día más largo (con más horas de luz). Los ciclos de la naturaleza en las diferentes estaciones, permiten la vida – muerte – vida, el crecimiento y el desprendimiento, el vaciado y el llenado, tal como la inhalación y exhalación misma de nuestra respiración. 

El solsticio de invierno nos invita al ciclo natural de la pausa, el descanso, la digestión lenta, la muerte, el desprendimiento, de vaciar para integrar todos los procesos y ciclos vividos el resto del año, es como resetear el sistema pero con la diferencia de que cada año vamos ampliando nuestra consciencia si realmente asimilamos y nos permitimos procesar lo que hemos vivido, sentido, pensado y decidido.  ¿Cómo ha sido tu año?

Desde nuestras prácticas diarias basadas en Ayurveda, compartimos los hábitos que nos balancean internamente  con cada estación del año, las rutinas que están en sintonía con los ciclos propios de la naturaleza (Ritucharya) para prevenir desajustes, mejorar nuestra calidad de vida e incrementar nuestro bienestar. 

El invierno es un período caracterizado, como el otoño, de viento y frío, es decir por el dosha Vata (aire – éter); finalizando con lluvias y aumento de humedad poco antes de iniciar la primavera lo que es más característico del Kapha dosha (tierra-agua). Por lo que las rutinas que practicamos para mantener nuestro balance interno, tomando en cuenta que invierno es la estación del año en donde nuestro agni (fuego interno) está más fuerte, incluyen:

  • Limpieza diaria de fosas nasales usando un neti pot/lota nasal para remover el exceso de mucosidades acumuladas.
  • Rutina de ejercicios diaria de media – alta intensidad.
  • Las prácticas más recomendadas de respiración son: Surya Bheda Pranayama (por la fosa nasal derecha), ya que está relacionada con la energía solar. Se inhala por la fosa nasal derecha y se exhala por la fosa nasal izquierda. Esta respiración se puede potenciar agregando retenciones al inhalar (kumbhaka) y al final del invierno: Kapalabhati o respiración de fuego que ayuda a eliminar el exceso de kapha acumulado. 
  • Meditación diaria.
  • Practicar al menos una vez por semana automasaje con aceite de sésamo (abhyanga).
  • Alimentos calientes y cocidos, evitando crudos y fríos. De los 6 sabores, los más propicios para esta época son los picantes, amargos y astringentes. Una copa de vino tinto con la comida en esta estación es beneficiosa. Por el contrario, el consumo de lácteos es contraproducente ya que propician la formación de mucosidad. 
  • Infusiones calientes a lo largo del día que incluyen canela, jengibre, clavo.
  • Abrigarse lo suficiente y usar ropa de colores cálidos.
  • Evitar la siesta y tener un ritmo de sueño en consonancia con el ritmo circadiano: despertando un poco más tarde (sobre las 7 am con la salida del sol) y yendo a la cama un poco más pronto. 

Romi

Ritual de Solsticio

El solsticio de diciembre, el 21 este año, marca el cambio de estación del otoño al invierno. Según el cálculo de la astrología tropical/occidental (dónde la rueda del año con sus estaciones y posiciones fijas es la protagonista) es el momento en el que el Sol entra en el grado 0 del signo de Capricornio. En el cálculo sideral astronómico usado en la astrología Védica (que sí tiene en cuenta la precesión de los equinoccios), esto ocurre alrededor del 14 de enero y se celebra como el festival de Makara Sankranti («Makara» es Capricornio y «Sankranti» es como se denomina al movimiento del Sol cambiando de signo).

A pesar de que nuestra celebración del solsticio de invierno en el hemisferio norte no se corresponda con la posición actual en el cielo astronómico de aquellos primeros momentos hace miles de años, es precisamente por haber sido un punto espacio-temporal preciso y recurrente donde se ha celebrado a lo largo de la ancestralidad esta transición, que tiene un peso gravitacional energético muy potente para hacer el trabajo interno de desprenderse y dejar ir.

El invierno, que sigue al otoño, siempre fue y es el momento ideal para hacer espacio a todo lo que tiene que nacer, y agradecer todo lo que tiene que morir. Igual que lo hacían nuestros ancestros, nosotros también podemos parar un momento y realizar una celebración interna, con algún ritual externo, que encienda los fuegos del recuerdo que sigue viviendo en nuestra conexión energética con todo el tiempo-espacio pasado, presente y futuro.

La palabra «solsticio» viene del latín y significa «sol en quietud». Astronómicamente esto hace alusión al Sol, que en estas fechas, por la velocidad a la que va la Tierra, su rotación, la órbita, el Sol está a mayor distancia angular del ecuador y durante unos días, parece ralentizarse en el cielo hasta quedarse quieto, sustentado, sin movimiento.

Hasta el Sol, fuente de vida y energía, debe parar. Nos recuerda la importancia de descansar; la importancia del silencio interno y la pausa, antes de querer brillar con una nueva luz, la luz propia transformada. Tras la iniciación, tras la pausa, llegará el movimiento de nuevo, llegará la acción, y a partir del solsticio, los días se van alargando hasta el día más largo del año, en el solsticio de verano. Tras la noche más larga del año, tras la oscuridad más absoluta,  sólo puede haber un lugar hacia dónde ir, hacia la luz. Pero aún, debemos bajar al gran abajo del abismo oscuro del invierno para descansar, y recuperar, nuestro silencio interno.

A lo largo de la historia se ha celebrado esta pausa y renacimiento del Sol en los cielos. Muchas culturas honraron el ciclo del Sol y agradecieron a sus ancestros en estas fechas de muerte y renacimiento. Lo veían tanto en los cielos como en la tierra, en sus cosechas, en los ciclos evolutivos de las plantas y los animales, de la naturaleza. Que la muerte es sólo un proceso, una etapa, en el ciclo sin fin de la vida.

Se celebraban festivales en honor a dioses, sacrificios conscientes o inconscientes, rituales de purificación y gestación,  y  también festividades en honor a humanos, nuestros antepasados que araron la tierra antes que nosotros y que se guiaban por su dinámica hasta que poco a poco los patrones se fueron confundiendo. Con la creación de la artificialidad, de la industrialización y la tecnología, con el avance de lo que llamamos civilización, se fue perdiendo el contacto con los ciclos naturales. Estamos todos desconectados de la realidad material terrenal y vivimos en un ambiente etéreo de mente-pensamiento. Cuando lo que queremos es sentir esa verdadera unión mente-cuerpo. Y para poder llegar a ello, hay que hacerlo desde el cuerpo. Desde lo físico. Ya que todo igualmente está conectado, que trabajemos la escucha atenta del cuerpo inevitablemente nos llevará al silencio. Porque la Nada, es el sustento de toda posibilidad. Antes siquiera de que pueda existir la chispa de la creación, deberá primero haber Vacío. 

En Ayurveda, que es, en esencia, la ciencia de los patrones de la vida y cómo fluir con ellos, hablamos de todo desde la perspectiva de los elementos y de las cualidades. Unas y otras se van balanceando creando formas y patrones que se van materializando, de lo más sutil a lo más material. Del otoño, dónde predomina el aire-éter (Vata), pasamos poco a poco al predominio de tierra-agua (Kapha) a finales del invierno. Hay un cambio sutil, lento, como el que se produce en las flores y en las plantas. 

Cuando escuchamos desde el corazón podemos oír que el ritmo de la vida es incesante, como un río que jamás deja de fluir hacia el océano.

En otoño aprendimos a dejar ir poco a poco para prepararnos con el Ritual de Savasana para este descanso en el que nos sumergimos ahora, esta muerte consciente y más allá de ella. Sabemos que la tierra está viva a pesar de las nevadas, del frío, del viento. Sabemos que en primavera volverá a florecer y llenarse de color.

Bajo todas las capas de realidad ilusoria en la que nos adentramos en cada momento encuerpado, existe una realidad que lo sustenta todo. Y de nuevo, esa realidad es el Vacío. Por eso os invito a que bajemos a tierra, desde ese aire en el que nuestra mente-pensamiento vive glorificando la idea. Bajemos a tierra dónde podemos sentir en nuestros huesos el pasar del tiempo eterno.

Meditación del Silencio Interno

Durante estos meses de pausa, durante este invierno y hasta el equinoccio de primavera, podemos preparar nuestro cuerpo-mente para renacer. Y para poder hacerlo, debemos regenerar el hogar interno, el fuego interno, a través primero de la escucha profunda y la quietud. Es por ello que el Ritual que recomiendo hacer cada día a lo largo de estos tres meses, es la práctica de la Meditación del Silencio Interno. 

Como ya sabemos, la meditación no es una acción en sí misma, ni un método, ni un ejercicio. La meditación es un estado de consciencia en el cual el observador y lo observado se fusionan en una conciencia única inseparable de lo que es. Lo objetivo y lo subjetivo se funden en la conciencia pura en sí misma. Pero para llegar primero a observar y reconocer este estado, y luego rendirnos inmersos en él y en Ser, debemos primero practicar la observación en sí misma, la concentración de la atención. Y la práctica con el tiempo nos demostrará que ya es el fin en sí misma. Nada más. 

Lo primero será comprometerse con hacer esto cada día. Comprometerse con la pausa. Cada día, encuentra un momento para tí en medio del caos externo. Un minuto, dos, treinta, ochenta, lo que puedas. En esos instantes que encuentres, siéntate en una postura cómoda, estés dónde estés, con las distracciones que existan o no a tu alrededor. 

Comienza a prestar atención lentamente a tu respiración. Inhala y exhala de manera natural sin forzar tus ritmos.

Inhala y exhala y observa todo lo que ocurre en tu cuerpo, en tu mente, en tu corazón.

Quédate aquí unos instantes simplemente prestando atención. 

Cuando notes que tu agitación mental vaya cesando poco a poco y la atención esté ya más anclada al cuerpo físico, comienza a dirigir la atención a escuchar. A escuchar internamente el silencio que se va dejando entrever entre un pensamiento y otro, entre una sensación y otra, entre un sentimiento y otro.

Comienza a observar cómo existen instantes de quietud, de pausa, entre unas cosas y otras siempre. 

Entre un cambio y otro existe ese instante mágico de silencio interior, de “sol en quietud”.

Quédate el tiempo necesario y poco a poco vuelve a tu rutina diaria, a tu quehacer, a tu vivir.

Cada día practica este silencio interno desde la escucha atenta, y también desde tu vida, tu día a día y cómo te relacionas con los demás, contigo mismo, con tu historia, tu pasado, tu futuro, tu instante presente.

Encuentra esos vacíos, esos instantes de solsticio, de quietud, entre un cambio y otro, entre una transformación y otra. 

Os deseamos feliz invierno y ojalá que desde el silencio más profundo de la tierra que nos acoge podamos encontrar la fuerza necesaria para gestar y nutrir, desde el descanso, la nueva vida que está por nacer.

Gracias por estar aquí,

Danah

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s