Bajo la Luna Nueva de Agosto 2021

Arte por Danah

La Luna Nueva de agosto ocurre el día 8 en el grado 22º del signo de Cáncer, en Ashlesha Nakshatra (o Casa de la Luna, una de las 27 estrellas o grupos de estrellas en las que se subdivide la eclíptica desde los cálculos de la Astrología Védica). Ashlesha significa “abrazar”, y habla de abrazar la vida plenamente, de una manera poderosa, encarnada y espiritual. El alma abraza la vida encarnada, encuerpada; el espíritu se funde en la materia.

La deidad que rige este lugar del cielo es Shesha. En los Puranas, historias ancestrales hinduistas, la serpiente Shesha de varias cabezas (casi siempre veinte), era el rey de los Nagas (serpientes), y suele aparecer representada enroscada como soporte para el dios Vishnu, reposando sobre el océano primigenio.

Este simbolismo alude a ese soporte que todos podemos encontrar en nuestro interior. Desde lo más profundo de nuestro ser, hasta la confianza más absoluta en los procesos vitales que se van desenroscando frente a nosotros. Nuestro único propósito es seguir caminando por esa espiral, guiados por ese saber intrínseco; que la voz de la vida siempre se oye en el momento preciso. En el lugar adecuado. No hay accidentes ni casualidades si se cambia de percepción. Pero esa nueva percepción puede incluir de forma compasiva y empática el aceptar sentirse a veces víctima de las circunstancias, sin poder personal para comprender que cada paso que damos, es siempre al fin y al cabo, hacia nosotros mismos.

El hogar que tanto anhelamos externamente se encuentra dentro. Pero para llegar allá adentro, allí abajo, hay que dar un paso tras otro, subir y bajar por la espiral.

Así es cómo Vishnu, recostado en Shesha, y con su consorte Lakshmi a sus pies, sintiéndose a salvo para ser uno con todo, puede ser el sustento de la creación de la experiencia material misma, de esta realidad y todas las realidades. Y así, de su ombligo surge un gigantesco océano de dónde nace una flor de loto en la cual se encuentra Brahma, dios de la Creación. Cuando nos sentimos arropados por la confianza en que no importa a dónde nos lleven nuestros pasos, sino cuán adentro logramos nadar en nuestras aguas, pueden surgir nuevos mundos, nuevas ideas, nuevas creaciones, que nacerán, al igual que ese loto en el océano infinito en un ombligo, de nuestro centro, de nuestro deseo más íntegro, en plenitud y sincronía con nuestro corazón y nuestra alma, y los ritmos de la vida y el universo.

En una historia llamada Samudra Manthana (el Batido del Océano de Leche), que se presenta en varios Puranas, los devas (dioses) y los asuras (demonios) tiraron de la cabeza y la cola de otro rey serpiente, Vasuki, hermano pequeño de Shesha, para hacer girar el monte Mandara (o el monte Meru) y así batir el océano de leche para conseguir el amrita (néctar de la inmortalidad). De aquí surgieron tesoros maravillosos, como la diosa Lakshmi o Surabhi (la vaca de la abundancia), y a la vez venenos poderosos, como el jala-jala, de color azul, que el dios Shiva bebió para salvar a todos y que le dio ese característico tono azulado a su garganta.

Aquí la historia nos habla del símbolo del veneno y la cura, extremos que se tocan. Poderosa sanación o peligro. Nos habla de movernos hacia la moderación, hacia el equilibrio. Usar nuestras luces y nuestras sombras en favor de nuestro crecimiento interior. Dioses y demonios trabajan juntos para conseguir la totalidad, y esta totalidad, al igual que en la historia, no se compone solamente de la parte “positiva”, sino también de su contrario, lo “negativo”, que juntos consiguen la integridad y plenitud. Para conseguir el elixir de la inmortalidad, hay que pasar por la atención y aceptación de todas nuestras partes. Hay que estar presentes para cuando todo aquello que necesite salir del océano, pueda hacerlo, ser validado y aceptado. Incluso aquellas voces que hemos abandonado y olvidado, o aquellas que rigen más que nunca el interior de nuestra psique.

Ashlesha Nakshatra está constituida por seis estrellas que forman el círculo superior de la constelación de Hydra. La constelación de Hydra se encuentra dentro del signo de Cáncer en la eclíptica y está asociada con la Hidra de Lerna en la mitología griega: la serpiente acuática policéfala, vencida por Heracles (Hércules) en uno de sus Doce Trabajos.

En la mitología griega, Lerna fue el lugar dónde la Hidra guardaba una de las varias entradas al Inframundo, dónde cuarenta y nueve de las cincuenta Danaides, hijas del rey Dánao, cumplían su castigo eterno por haber asesinado a sus maridos, tras las nupcias forzadas, la misma noche de bodas. Sólo la mayor, Hipermnestra, habría sido absuelta por Afrodita del castigo en el Inframundo al no haber dado muerte a su marido Linceo, como muestra de gratitud por haberla respetado aquella noche y conservar su virginidad y no haberla violado.

Este mito me habla siempre del poder que nos otorga decidir por uno mismo qué futuro puede desenvolverse frente a nosotros. Aceptar la situación o luchar por un deseo que nos mueve a morir en vida, y así aprender a vivir realmente. Bajo el lago de Lerna, custodiadas por la Hidra, en el Inframundo, las Danaides restantes, cuarenta nueve, estaban condenadas a llenar y rellenar eternamente de agua una vasija con agujeros que jamás tenía fondo. Esfuerzo tras esfuerzo cíclico y eterno, con o sin significado, poniendo o no atención, ¿castigo, o bendición, que todo lo que empieza, acaba, y vuelve a comenzar?

¿Dónde pones tu esfuerzo en vano?
¿Por dónde se te escapa el tiempo?
¿Acepto las condiciones presentes o doy el paso a cambiar algo?
¿Es este el final de un ciclo, o simplemente el comienzo de otro?

No puedes rellenar tu vaso si no has arreglado los agujeros antes. Tómate un momento de revisión, de crear intenciones.

En esta lunación hay un trasfondo de dualidad, de dobles filos, monedas de dos caras, decisiones duales, pros y contras. Hay en el ambiente una sensación de haber llegado a un cruce de caminos cuando creíamos que el camino a casa ya se estaba acercando a su fin. Una nueva curva por el centro del bosque. La luz vuelve a atenuarse entre las copas frondosas de los árboles. La oscuridad acecha, y a la vez, nace la esperanza de saber que la luz siempre retorna.

La vasija deja que el agua la recorra eternamente. Penetrada por el torrente efímero de la fluidez de la impermanencia.

Ashlesha Nakshatra está regido por Mercurio, y el signo de Cáncer a su vez, está regido por la Luna. Mercurio y la Luna nos hablan ambos de la mente, lo mental y lo emocional, el lenguaje de nuestras almas. Y cuando digo mente no sólo me refiero a “cerebro” o a “capacidad intelectual”. Uso la palabra en un sentido mucho más amplio, para referirme a la mente como un todo que incluye el cómo pensamos, cómo sentimos, cómo integramos, cómo analizamos, cómo intuimos…

Esta Luna Nueva viene con esa energía de observar con claridad desde dónde estamos mirando a nuestro pasado y a nuestro futuro. Nos obliga a revisar si seguimos en el centro de nuestra circunferencia mirando atrás y adelante en el ciclo que no tiene fin. El símbolo de la serpiente aparece desde siempre como representación de ciclicidad, como es el símbolo del Ouroboros, la serpiente devorándose a sí misma. Todas las historias con o sobre serpientes, mitos y leyendas, tienen un trasfondo que nos habla de transformación, dualidad, ciclicidad, cambio, misterio, poder, sabiduría, sexualidad y creatividad.

La Luna Nueva en Cáncer nos invita a plantar semillas de transformación, a recrearnos desde nuestro centro, a renovarnos y desprender nuestra piel muerta, a nutrir la nueva piel que nace. Cambiar de percepción. Esparcir conocimiento; veneno o antídoto dependerá del punto de vista y del uso que se le de. Puede ser sanador, o destructor enfrentarse a uno mismo, a la realidad del presente. Aceptar la posibilidad de sentir arrepentimiento. Aceptar el pasado, antes de poder soltarlo. Amarse a uno mismo antes de poder desprenderse de esa piel que nos sobra.

Esta luna también nos invita a reconectar con la autoridad y poder interiores. A decir basta, cuando hace falta, y adelante, cuando el momento es propicio para avanzar. Sólo tú puedes decidir aquello por lo que merece seguir caminando, y el crear una vida llena de significado es un camino que siempre nos trae de vuelta al hogar interno y eterno, al asiento profundo de nuestra alma, a la conexión con todo, a ese lugar, de nuevo, recostados en brazos del universo que nos acuna en su océano infinito y primordial.

RITUAL DE LA LUNA NUEVA

Para este pequeño ritual para la Luna Nueva en Cáncer, en Ashlesha Nakshatra, necesitas:

•20-30 minutos de silencio.
•Toalla, pareo o esterilla para tumbarse.
•Papel y lápices/ceras/pinturas de colores.

Túmbate cómodamente y cierra los ojos. Toma consciencia de tu respiración. Respira de manera natural, por la nariz, sin intentar controlar el ritmo del aire que entra y sale de tus fosas nasales.

Comienza a relajar todo tu cuerpo. Puedes ir parte por parte de arriba a abajo o viceversa, relajando cada músculo por tu recorrido mental. Conectando la mente al cuerpo. Quédate aquí unos instantes.

Poco a poco empieza a visualizar en tu pantalla mental una serpiente. Deja que las imágenes, símbolos, sensaciones, memorias, etc. vengan a tí. Siente en tu cuerpo cómo esas impresiones te hacen sentir físicamente. Qué zonas del cuerpo se despiertan. Cuáles se tensan o relajan. No te juzgues y no evites el pensamiento o emoción. Simplemente siéntelo todo. Observa todo lo que ocurre en tu cuerpo, en tu mente y en tu corazón.

Cuando así lo sientas, ve saliendo de la visualización y vuelve a tu cuerpo. Despereza tu cuerpo, muévete o estira como lo desees para colocarte después en algún lugar cómodo para pintar/dibujar.

Deja que tus manos plasmen en el papel lo que necesite ser creado, lo que tenga que nacer. Intenta hacerlo todo desde el estado de atención y conexión con tus imágenes y símbolos internos despertados por la visualización anterior. Deja que el papel intente captar una imagen de tu alma, un símbolo de tu mito interno.

Cuando así lo decidas, acaba este ejercicio cerrando los ojos y respirando conscientemente unos minutos. Puedes guardar este dibujo, pintura o símbolo en algún lugar visible en tu casa para ver cómo van evolucionando sus poderes internos en tu psique. Puedes utilizarlo como recordatorio de tu serpiente interna.

¿Qué simboliza para tí?
¿Te sustenta igual que Shesha sustenta a Vishnu?
¿Te sientes a salvo para ser tú misma y que de tu ombligo nazca la Creación misma igual que la flor de loto nace del ombligo de Vishnu y Brahma de ella?
¿Se escapa tu poder y esfuerzo inútilmente como el agua que nunca llena la vasija que las Danaides estaban condenadas a llenar eternamente en el Inframundo?
¿Es tu serpiente interna la guardiana de este Gran Abajo?

Tira del hilo de tus propias historias, de tu mito interno y sus símbolos, te prometo que no hay mejor manera de conocerse y reconocerse, de recordarse a uno mismo.

Te deseo muy feliz Luna Nueva y feliz caminar por tu espiral enroscada. Gracias por atreverte a nadar en estas aguas.

Danah

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